La vida de Iker, un niño con múltiples alergias alimentarias, cambió radicalmente hace seis años debido a un episodio que puso en riesgo su vida. Durante una jornada escolar, el pequeño consumió por error un plato de macarrones con pesto que contenía piñones y nueces. A pesar de que el centro educativo disponía tanto del plan de acción redactado por su alergóloga como del autoinyector de adrenalina necesario, el personal presente sufrió un bloqueo ante la urgencia de la situación. Aquel momento de incertidumbre, que afortunadamente no terminó en tragedia, fue el catalizador para que su madre, la enfermera Pilar Moreno, decidiera transformar el miedo en una herramienta de seguridad: la pulsera Herix.
Herix ha llegado a las farmacias españolas hace poco más de tres meses con un objetivo claro: actuar como un «escudo protector» que simplifica la respuesta ante una anafilaxia. El dispositivo está diseñado para niños de entre 2 y 12 años y busca que cualquier persona, independientemente de su formación sanitaria, pueda gestionar una emergencia con rapidez y eficacia. El nombre del proyecto es un homenaje personal: «Her» procede de las primeras letras de «héroe», la «I» corresponde a Iker y la «X» hace referencia a la edad que tenía el niño cuando sufrió aquel grave incidente.
El reto de la respuesta inmediata en los colegios
La anafilaxia es una reacción alérgica grave y potencialmente mortal que puede afectar a diversos órganos del cuerpo de forma simultánea. Según explica Alba García Moral, alergóloga del hospital Vall d’Hebron y médica de Iker, uno de los mayores peligros es que esta reacción puede pasar desapercibida o sus síntomas iniciales pueden subestimarse. El problema se agrava en entornos escolares, donde se estima que una de cada cinco anafilaxias se desencadena durante el horario lectivo.
El detonante de aquella vivencia traumática ocurrió cuando desde el centro educativo se emitió un aviso urgente:
«Hemos dado macarrones con pesto a Iker y le está empezando a picar la lengua»
Profesora del colegio de Iker
Poco después, el propio menor verbalizó la gravedad de la situación con una frase que heló a su entorno:
«Mamá, me cuesta tragar el aire»
Iker
«El colegio tenía el plan de acción que te prepara siempre el alergólogo y también tenía el autoinyector de adrenalina que le habíamos proporcionado. Pero se bloquearon y no supieron cómo gestionarlo. Son situaciones difíciles», relata Moreno al recordar el suceso.
Diseño y características técnicas del dispositivo
La pulsera, que se comercializa en farmacias por un precio de entre 15 y 18 euros, cuenta con dos modelos distintos —en azul y verde—, adaptados al tipo de autoinyector de adrenalina que utiliza cada paciente. Su diseño, inspirado en los superhéroes de Marvel, busca normalizar su uso entre los más pequeños. El dispositivo identifica los alérgenos específicos del niño mediante siete iconos claros y, lo más importante, incorpora un código QR. Al escanearlo, cualquier adulto puede acceder a un vídeo explicativo que guía paso a paso, de forma visual y sencilla, sobre cómo administrar la adrenalina correctamente.
La creación de este sistema responde a una carencia detectada en el ámbito cotidiano. Tal como subraya la creadora, el propósito fundamental es lograr que
«personas sin formación sanitaria puedan solucionar una situación de riesgo»
Pilar Moreno, enfermera y creadora de Herix
. Asimismo, la etimología del proyecto responde a una intencionalidad muy concreta, detallando que
«’Her’ procede de las primeras letras de ‘héroe’, la ‘I’ corresponde a Iker y la ‘X’ a la edad que tenía cuando sufrió la anafilaxia»
Pilar Moreno, enfermera y creadora de Herix
.
Un contexto de aumento en las alergias y factores ambientales
El panorama de las alergias alimentarias en España es complejo y presenta una tendencia al alza preocupante. Actualmente, entre un 30% y un 40% de la población padece algún tipo de alergia, y las previsiones de la doctora García Moral sugieren que esta cifra podría alcanzar el 50% en apenas una década. Entre los niños y adolescentes, la prevalencia se sitúa entre el 20% y el 30%. Este incremento no es casual; la contaminación ambiental juega un papel determinante. «Las plantas sometidas a ambientes más hostiles, como los que presentan una elevada contaminación, pueden producir una mayor cantidad de proteínas de defensa, algunas de las cuales actúan como alérgenos», aclara la especialista.
Iker, por ejemplo, está sensibilizado a la proteína LTP, una de las causas más frecuentes de alergia en adolescentes y adultos en nuestro entorno. Además de esta proteína, el niño es alérgico a los piñones, las nueces, el kiwi, el mango y el melocotón. La gestión diaria de estas patologías requiere una vigilancia constante. «Entiende que no puede probar ciertos platos cuando estamos fuera de España y que siempre tiene que llevar consigo el autoinyector de insulina», comenta su madre, quien mantiene una rutina de prevención estricta, incluyendo el uso de sus propias pulseras: «Tengo dos en casa y dos en el instituto».
El camino médico hacia la tolerancia y el control
Aunque el diagnóstico de una alergia alimentaria puede resultar abrumador, la medicina ofrece vías para mejorar la calidad de vida de los menores. En el caso de alergias comunes en niños pequeños, como la leche y el huevo, más del 80% de los casos se curan de forma espontánea. Para aquellos que no desarrollan tolerancia por sí mismos, existen tratamientos especializados. «Hacemos un seguimiento y repetimos las pruebas hasta comprobar si el paciente ha desarrollado tolerancia al alimento», señala la doctora García Moral.
La inmunoterapia oral o desensibilización es una de las estrategias más eficaces. Este procedimiento consiste en administrar dosis muy pequeñas del alérgeno de manera progresiva bajo supervisión médica. «El tratamiento consiste en administrar, de manera progresiva, dosis muy pequeñas y siempre bajo supervisión médica. El objetivo es conseguir que llegue a tolerarlo y reducir así el riesgo de sufrir una reacción grave», explica la alergóloga. No obstante, mientras este proceso se desarrolla, la precaución sigue siendo la norma. Es fundamental recordar, como advierte la doctora, que la administración de adrenalina es solo el primer paso: «El paciente debe acudir inmediatamente a urgencias porque existe la posibilidad de que la anafilaxia sea bifásica. Aunque la primera dosis permita controlar la reacción en ese momento, puede haber un rebrote al cabo de unas horas».
Claves del proyecto y datos clave
La pulsera Herix es una herramienta de seguridad ya disponible en el mercado desde hace poco más de tres meses. Su creación fue impulsada tras el éxito de Pilar Moreno en un certamen de enfermería el año pasado. El dispositivo no sustituye el tratamiento médico, sino que actúa como una guía de emergencia para personas sin formación sanitaria. El seguimiento de los pacientes alérgicos continúa mediante pruebas de exposición controlada e inmunoterapia bajo supervisión facultativa.
El sentido de una iniciativa necesaria
El impacto de la pulsera Herix va más allá de su funcionalidad técnica; tiene una carga emocional significativa para la familia. Iker, que hoy comprende la importancia de su propia seguridad y la de otros niños, suele recordarle a su madre el origen de esta idea con una frase que resume su propósito:
«Iker siempre me dice una frase: ‘Esto no existiría si no fuera por mí’. Lo que pasó fue algo muy malo, pero, si de aquello ha podido surgir Herix y otros niños pueden beneficiarse de ello, entonces tiene un sentido»
Pilar Moreno, enfermera y creadora de Herix
.
La creación de Herix subraya una necesidad no resuelta en la sociedad: la formación y la preparación ante emergencias cotidianas. La enfermera insiste en que, a pesar de los planes de acción, el factor humano y el miedo son las principales barreras en el momento crítico de una anafilaxia. El profundo vínculo y el temor reflejado en el trayecto posterior al accidente inicial se resumen en la advertencia que el menor le dirigió a su madre:
«Mami, no corras tanto otra vez, porque si te hubiera pasado algo en ese trayecto, ¿quién me hubiera curado?»
Iker
Esta reflexión sigue siendo el motor que impulsa a esta madre a seguir trabajando por la seguridad de los niños alérgicos en todos los entornos posibles.
Por la redacción de GUAY.news.





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