Un grupo de investigadoras del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México ha desarrollado parches para heridas de difícil cicatrización que, en las pruebas realizadas, lograron cerrar las lesiones en 12 días, frente a los 16 que tardaron con el tratamiento de control a base de antibióticos. El proyecto piensa especialmente en las personas con pie diabético, en quienes viven en comunidades alejadas de un hospital y en la atención de heridos durante derrumbes, inundaciones y huracanes.
El trabajo lo encabeza Yunia Verónica García Tejeda, investigadora de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería en Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del IPN. La institución subraya que el desarrollo sigue en fase de investigación para estudiar su seguridad y su futura aplicación, y el comunicado no precisó si las pruebas se hicieron en personas, en animales o en modelos de laboratorio.
Biopolímeros, nanomateriales y bacterias «cazadoras»
Los parches están hechos con biopolímeros que favorecen la cicatrización y con agentes antimicrobianos. Según explicó García Tejeda, uno de los grandes retos era combatir las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos. Para ello, su equipo estudió nanomateriales, como algunos óxidos metálicos, capaces de frenar el crecimiento bacteriano y de complementar a los componentes que ayudan a regenerar la piel.
Los apósitos incorporaban además bacterias predadoras, capaces de reconocer y destruir microorganismos como Escherichia coli y Staphylococcus aureus, dos habituales en las infecciones de heridas.
Un parche a medida, fabricado donde haga falta
La gran originalidad del proyecto es que los apósitos pueden fabricarse en el mismo lugar donde se necesita la atención médica. Estudiantes de la UPIITA diseñaron un sistema semiautomático que produce películas con el grosor y la composición deseados. Según la investigadora, una brigada de emergencia podría trasladar un equipo portátil con los materiales necesarios y elaborar allí mismo un parche adaptado al tamaño, al tipo y al estado de cada herida, algo muy valioso en zonas con acceso limitado a hospitales y medicamentos.
El sistema contempla también hidrogeles para las lesiones que deben permanecer abiertas para facilitar el drenaje, reduciendo al mismo tiempo el riesgo de infección.
La personalización resulta especialmente útil en pacientes con diabetes, que necesitan una valoración clínica antes de decidir el tratamiento. Conocer si una persona tiene hipertensión o alergias permitiría elegir los materiales más adecuados para ella.
Ciencia en colaboración
El proyecto se desarrolla junto a investigadores del Centro de Biotecnología Genómica del IPN y especialistas vinculados a la Universidad Hebrea. El objetivo del equipo es llevar esta tecnología a las personas más vulnerables mediante materiales de bajo coste, transferencia tecnológica y alianzas con instituciones sanitarias.
Por qué importa
Las heridas crónicas, y en especial las del pie diabético, son una de las principales causas de amputaciones y de sufrimiento prolongado. Un parche barato, eficaz frente a bacterias resistentes y que puede fabricarse a medida en una comunidad remota o en plena emergencia tiene el potencial de cambiar muchas vidas. Entre los objetivos que se marca el IPN están precisamente prevenir complicaciones, reducir amputaciones y mejorar la atención de las heridas allí donde hoy es más difícil conseguirla. Todavía queda investigación por delante, pero el camino apunta a una medicina más accesible y más cercana.
Por la redacción de GUAY.news.





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