Un reciente estudio liderado por el Hospital Vall d’Hebron ha demostrado que las estancias de ocio de seis días en PortAventura Dreams Village, situado en Tarragona, sin intervención sanitaria ni terapéutica, reducen significativamente la ansiedad tanto en niños con enfermedades graves como en sus cuidadores. La investigación analizó el impacto psicoemocional de una experiencia estrictamente recreativa, sin programas terapéuticos ni supervisión médica, ofreciendo a los participantes acceso a PortAventura Park, Ferrari Land y Caribe Aquatic Park. El trabajo científico evaluó a los participantes en tres momentos diferenciados: antes de la estancia, una semana después y cuatro semanas después, con el objetivo de comprobar si los beneficios logrados persistían en el tiempo. El proyecto PortAventura Dreams Village cuenta con el respaldo de la Fundación PortAventura y ofrece de forma totalmente gratuita el alojamiento, el transporte y las comidas a las familias que participan en la iniciativa.
La investigación partió de la base de que convivir con una dolencia de larga duración altera de forma profunda la dinámica cotidiana. «Cuando un niño convive con una enfermedad grave o de larga duración, la enfermedad acaba condicionando buena parte de la vida familiar. Existe una carga emocional vinculada a los cuidados, las visitas médicas, los tratamientos y la incertidumbre que afecta tanto al paciente como a su entorno», explica el Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron. Este contexto genera una presión continuada que el estudio ha querido medir con precisión a través de diversas escalas clínicas estandarizadas antes y después de la experiencia de ocio en un entorno completamente alejado de los hospitales y de las rutinas clínicas habituales.
«Cuidar a un niño va mucho más allá de diagnosticar y tratar una enfermedad»
Para comprender la magnitud de la carga emocional previa, los datos recogidos por los investigadores detallan el perfil de los participantes antes de pisar el complejo de ocio catalán. Entre las familias analizadas, el 45,7% de los cuidadores ya requería atención psicológica o psiquiátrica previa, un porcentaje que se eleva de manera notable hasta el 71,4% en el caso de los menores afectados. La investigación midió la sobrecarga de los cuidadores mediante la conocida escala de Zarit, que registró un descenso en su puntuación media al pasar de 27,2 puntos antes de la estancia a 25,5 puntos cuatro semanas después de haber disfrutado de la experiencia recreativa en Tarragona. Del mismo modo, la ansiedad de los cuidadores, evaluada de forma específica, bajó desde los 25,1 puntos iniciales hasta los 18,4 puntos una semana después de concluir la estancia, situándose posteriormente en 21,6 puntos tras transcurrir cuatro semanas.
Los beneficios emocionales de esta desconexión también se reflejaron con claridad en los pacientes pediátricos, cuyas edades estaban comprendidas entre los 4 y los 17 años. Los datos muestran que la ansiedad-estado de los menores pasó de 29 puntos registrados antes de la estancia a 26,9 puntos una semana después. Por su parte, la ansiedad-rasgo de los niños experimentó un descenso desde los 36,2 puntos hasta los 33,6 puntos, logrando mantenerse estable en 33,4 puntos cuatro semanas después de la visita. Estos datos ponen de relieve que la vivencia de momentos de normalidad y diversión fuera del ámbito hospitalario deja una huella positiva y duradera en la salud mental de los menores y de quienes se ocupan de su cuidado diario en circunstancias tan complejas.
«Lo que nos muestra el estudio es el valor que pueden tener estas experiencias como complemento»
El proyecto que ha hecho posible esta investigación cuenta con una trayectoria consolidada que se remonta a varios años atrás. El proyecto PortAventura Dreams Village fue impulsado por la Fundación PortAventura en 2019 con el propósito fundamental de ofrecer espacios de normalidad a las familias que conviven con menores diagnosticados de enfermedades graves. Desde sus inicios hasta la realización del estudio evaluado entre marzo de 2023 y diciembre de 2024, la iniciativa ha acogido a más de 1.200 familias. En la investigación colaboraron activamente profesionales de prestigio pertenecientes al propio Hospital Vall d’Hebron, al Hospital Sant Joan de Déu y al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, consolidando un respaldo clínico riguroso a una iniciativa de naturaleza puramente lúdica.
Los impulsores del trabajo científico insisten en matizar el alcance real de estos resultados para evitar cualquier tipo de malentendido sobre su aplicación práctica en el ámbito sanitario. Los investigadores enfatizan de forma clara que el ocio no sustituye en ningún caso a la terapia médica o psicológica pautada por los especialistas. En esta misma línea se sitúa la reflexión aportada por la Dra. Rosa Romero, coordinadora del Hospital Maternoinfantil del Vall d’Hebron, quien recuerda que «cuidar a un niño va mucho más allá de diagnosticar y tratar una enfermedad». El significado profundo de la investigación sugiere que el ocio compartido fuera del entorno hospitalario puede constituir un complemento valioso dentro de una atención pediátrica verdaderamente integral, aquella que contempla de manera prioritaria el bienestar emocional de los pacientes y de sus familias.
Por la redacción de GUAY.news.
Imagen: «Aerial Beach», de JJ Skys the Limit (CC0 1.0), vía Openverse.





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