Panamá ampliará en 2027 el seguimiento de sus jaguares al occidente del país. La segunda fase del Censo Nacional del Jaguar y Mamíferos Terrestres incluirá sectores del Parque Internacional La Amistad y del Parque Nacional Volcán Barú, en la provincia de Chiriquí, según se dio a conocer el 26 de septiembre.
Esta nueva etapa la prepara el proyecto GEF-7 Jaguares Panamá. Según Ricardo Moreno, presidente de la Fundación Yaguará Panamá, el monitoreo llegará a zonas de Chiriquí que no se incluyeron en la primera fase.
Unos 270 jaguares en el oriente
La primera fase del censo estimó que viven alrededor de 270 jaguares en el 38 % del territorio nacional que se evaluó. El estudio abarcó unos 2,87 millones de hectáreas en el oriente panameño e incluyó más de 30 expediciones, la instalación de 794 cámaras trampa y el análisis de 87.644 registros de fauna.
Las cámaras trampa, que se disparan al detectar movimiento, son una de las principales herramientas para confirmar la presencia de jaguares, pumas y otras especies, y aportan datos sobre sus desplazamientos y los ecosistemas que utilizan.
Qué se busca en el occidente
El objetivo es conocer con más precisión dónde viven los jaguares, identificar los corredores biológicos que usan para moverse y localizar los puntos de mayor contacto entre la fauna y las actividades humanas. Esa información servirá para reforzar la conservación y reducir los conflictos entre los grandes felinos, los productores y las comunidades que comparten territorio con ellos.
En una reunión de actualización del Plan de Conservación del Jaguar, impulsado por el Ministerio de Ambiente, productores, especialistas y representantes de las comunidades señalaron la fragmentación del hábitat como uno de los principales riesgos. Entre los puntos críticos citaron sectores de Fortuna, Gualaca y la carretera hacia Boquete, donde se registran animales atropellados. Los datos de las cámaras pueden ayudar a decidir dónde hacen falta señales de tráfico o pasos de fauna.
Convivencia en las fincas
Productores de Chiriquí explicaron durante el encuentro que mantienen zonas de bosque dentro de sus fincas y que la percepción sobre el jaguar ha cambiado con los años. En la comunidad de Fortuna, los vecinos indicaron que, aunque ha habido avistamientos de jaguares y pumas, los ataques al ganado han sido escasos y ocurrieron hace varios años.
La abundancia de presas naturales y la conservación de los bosques son, según los participantes, factores que favorecen la convivencia. También plantearon que la presencia de fauna silvestre puede abrir oportunidades para el turismo de naturaleza y la investigación científica.
Por la redacción de GUAY.news.





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