Final feliz para dos guacamayas en Caracas. Este domingo 27 de septiembre, los equipos de Protección Civil del municipio Baruta lograron rescatar a dos de estas aves que llevaban tres días atrapadas en lo alto de un chaguaramo, la esbelta palmera tan típica de la capital venezolana, en la urbanización Valle Arriba. El árbol estaba podrido por dentro y una de las guacamayas tenía incluso la cabeza atrapada. Un rescate de guacamayas que se siguió casi en directo por redes sociales.
Un rescate retransmitido
El alcalde del municipio fue publicando vídeos en sus redes desde que empezaron las labores de socorro junto al edificio Royal Palace. En las primeras imágenes se veía a las dos aves en la parte alta del chaguaramo, con una de ellas visiblemente atascada.
Los comentarios de los vecinos no tardaron en llegar. Uno recordaba que los chaguaramos secos son importantes para las guacamayas porque es donde anidan. Otro advertía de que haría falta una grúa para poder llegar hasta ellas. Y así fue.
Una grúa, veterinarios y un árbol que cayó
En un segundo vídeo se anunció que las aves ya estaban a salvo. «No fue fácil, pero se logró», se escucha. Las imágenes muestran a los funcionarios de Protección Civil utilizando una grúa para alcanzar a los animales. Tras un «análisis de la situación para el rescate», el equipo completó lo que describieron como «un rescate exitoso» y trasladó a las dos guacamayas a veterinarios especializados en aves exóticas para que las atendieran.
El operativo llegó justo a tiempo: al final del procedimiento, el chaguaramo, completamente podrido, acabó cayendo, y los equipos se encargarán de retirarlo. Desde el municipio agradecieron el aviso de los vecinos y el trabajo de Protección Civil, y lo definieron como «un gran alivio para quienes amamos a los animales».
Por qué importa
Las guacamayas forman parte del paisaje de Caracas y son uno de los grandes orgullos de la ciudad. Su rescate demuestra que cuando los vecinos avisan y los servicios públicos responden con medios y conocimiento, la convivencia entre la vida urbana y la fauna silvestre es posible. Tres días atrapadas podían haber terminado muy mal; gracias a una cadena de personas atentas, hoy están en buenas manos.
Por la redacción de GUAY.news.





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