Un estudio internacional publicado en la prestigiosa revista Nature ha revelado que el linaje de los murciélagos se originó en Europa hace unos 65 millones de años. La investigación, llevada a cabo por el consorcio internacional Bat1K, aporta una nueva perspectiva sobre la historia evolutiva de estos mamíferos al combinar la secuenciación del genoma de 103 especies diferentes y el análisis riguroso de 44 fósiles. Este esfuerzo conjunto permite trazar con precisión el nacimiento y la expansión de un grupo que hoy cuenta con más de 1.500 especies repartidas por todo el mundo.
Genómica y fósiles para un árbol filogenético sólido
El trabajo coordinado por el consorcio ha resuelto décadas de hallazgos que a menudo se contradecían entre sí en el ámbito científico. Según explicó Emma Teeling, «el resultado es un árbol filogenético sólido tras décadas de hallazgos que a menudo se contradecían entre sí». Por su parte, la investigadora Liliana M. Dávalos destacó que «el método empleado permite algo que otras técnicas no lograban: ubicar el grupo más antiguo de murciélagos fósiles teniendo en cuenta los datos genómicos y, con ello, determinar cuándo y dónde apareció el grupo».
Rasgos singulares presentes desde el inicio
Uno de los aspectos más destacados de la investigación es la constatación de que tanto el vuelo propulsado como la ecolocalización ya se encontraban presentes desde el mismo inicio de la evolución de estos animales. La combinación de datos genéticos y paleontológicos ofrece una ventana sin precedentes a la biología de los primeros mamíferos voladores. En esta línea, Ismael Galván, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales adscrito al CSIC, señaló que «es la primera vez que se reconstruye el genoma de un mamífero volador, y ese recurso ofrece a la comunidad científica un marco sólido para investigar los genes responsables de sus rasgos más singulares».
Un volumen masivo de datos para futuras investigaciones
El proyecto ha movilizado a una red global de instituciones científicas, entre las que figuran la Universidad de Granada, la Universidad de Stony Brook, el Instituto Senckenberg de Fráncfort, el University College de Dublín y la Universidad Tecnológica de Texas. El enorme caudal de información genética recopilada sienta las bases para futuros descubrimientos en el campo de la biología evolutiva. David Ray apuntó sobre este aspecto que «el volumen de datos generado permitirá a la comunidad científica rastrear variaciones genómicas, desde cambios en una sola base hasta la ausencia de fragmentos enteros en un linaje que sí están presentes en otro».
Este avance consolida la cooperación científica internacional como la herramienta más potente para descifrar los grandes enigmas de la biodiversidad en la Tierra. Al esclarecer los orígenes europeos de los murciélagos y el desarrollo temprano de sus capacidades de vuelo y orientación, la investigación abre caminos inéditos para comprender la resiliencia y adaptabilidad de la fauna a lo largo de las eras geológicas.
Por la redacción de GUAY.news.
Imagen generada con IA.





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