Rumanía ha entrado en el Libro Guinness de los Récords por la mayor plantación de árboles del mundo. El hito se logró en la comuna de Poienarii Burchii, en el distrito de Prahova, donde más de 2.500 voluntarios plantaron simultáneamente un plantón cada uno, con el objetivo común de contribuir a tener un aire más limpio.
Un representante del Libro Guinness de los Récords estuvo presente y constató que cada persona cumplió correctamente su tarea. Una vez certificada la marca, la jornada no terminó: la plantación continuó hasta completar el objetivo previsto, la creación de un nuevo bosque.
Cómo nació la iniciativa
La convocatoria llegó de la organización Act for Tomorrow, cuyo presidente, Andrei Coșuleanu, fue el rostro visible de la jornada. Su plan era reunir a ciudadanos de todo el país en un mismo lugar para plantar a la vez y batir una marca que, hasta ahora, estaba en manos de India, donde la mayor plantación de árboles había reunido a unas 2.000 personas.
La respuesta superó las previsiones de partida. Según explicó Coșuleanu, más de 4.400 personas se habían inscrito en la plataforma habilitada para participar. De ellas, aseguró, se alegra de que hayan acudido más de 3.000 al lugar de la plantación. Entre los participantes había muchos niños, que plantaron junto a los adultos.
Los voluntarios llegaron a Prahova desde distintos puntos de Rumanía. Lo que los unía era un propósito compartido: sumar árboles para respirar un aire más limpio. La convocatoria reunió así a personas de todo el país que, sin distinción de edad, acudieron a un mismo terreno de la comuna de Poienarii Burchii.
Cómo funciona la plantación
El récord exigía algo más que reunir a mucha gente: todos los participantes debían plantar al mismo tiempo y hacerlo bien. La jornada se desarrolló, a grandes rasgos, así:
- Los interesados se inscribieron previamente a través de una plataforma en línea, donde se anotaron más de 4.400 personas.
- Los voluntarios, adultos y niños de todo el país, se desplazaron hasta Poienarii Burchii, en Prahova.
- Cada participante recibió un plantón y, a la vez que el resto, lo plantó en el terreno: en total, más de 2.500 personas plantando de forma simultánea.
- Un representante del Libro Guinness de los Récords comprobó que cada persona cumplía correctamente su tarea, y así quedó certificada la marca.
- Tras el récord, la plantación continuó hasta alcanzar los 35.000 plantones previstos.
Coșuleanu resumió el éxito de la operación con una idea sencilla: «Fiecare și-a înțeles rolul», es decir, que cada uno entendió su papel. En una prueba en la que la sincronía importaba tanto como el número, esa comprensión del cometido individual fue clave para que el intento resultara válido.
El bosque que nace en Poienarii Burchii combinará cuatro especies: fresno, arce, cerezo y gladiolo (en el original, «glădiță»), hasta sumar 35.000 plantones. La cifra convierte la plantación en algo más que una marca simbólica: deja sobre el terreno una nueva masa forestal.
Qué significa el récord para Rumanía
El anterior récord mundial estaba en manos de India, donde la mayor plantación de árboles había reunido a unas 2.000 personas. Con la certificación del Libro Guinness de los Récords, Rumanía pasa a ocupar el primer puesto mundial en esta categoría, por encima de esa cifra de referencia.
La ministra del Medio Ambiente, Natalia Intotero, atribuyó el logro a la implicación ciudadana: «Iată că solidaritatea poporului astăzi face ca România să fie pe primul loc în lume și le mulțumesc». En español, la frase viene a decir que la solidaridad del pueblo hace hoy que Rumanía esté en el primer lugar del mundo, y la ministra dio las gracias a los participantes.
Para Coșuleanu, el mérito está en que cada persona supo qué le correspondía hacer. Su cita refleja que el récord dependía de la coordinación de todos los que estaban sobre el terreno, más que de una sola figura o institución.
Quién se beneficia y qué viene ahora
El primer beneficiado es el propio entorno, que gana un nuevo bosque de 35.000 árboles con el que se pretende contribuir a un aire más limpio. Es el objetivo que, según se recoge, reunió a los voluntarios llegados de todo el país.
También salen ganando quienes plantaron, sobre todo los niños que participaron. Han formado parte de un récord mundial y han dejado un árbol plantado con sus propias manos en el terreno de Poienarii Burchii.
Con la plantación aún en marcha tras la certificación, el siguiente paso es completar los 35.000 plantones previstos y consolidar el nuevo bosque con las cuatro especies señaladas: fresno, arce, cerezo y gladiolo.
Por la redacción de GUAY.news.





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