Todo empezó con un sueño. En la mañana del 15 de octubre de 2025, el periodista de Radio 10 Diego Arvilly, de 51 años, se despertó convencido de haber vivido algo tan real, tan tangible, que antes de que se le borrara llamó a una amiga. En el sueño, su padre seguía con su negocio de ropa cuando entró Maradona, como si fuera un cliente, y le dijo con toda confianza: «Turco, dejate de joder con la ropa, ya está, cerrá y abrite un café, haceme caso».
Aquella amiga era Laura Villanueva, comerciante, y su respuesta fue inmediata: «Pongamos un café, es una señal». Meses después, en febrero, abrió Astros Café, un pequeño local en la esquina de Donato Álvarez y San Martín, en el barrio porteño de La Paternal, que se ganó rápidamente el cariño de los vecinos. El año de la apertura no consta en los datos disponibles.
El nombre y el logo, una estrella, remiten a ese guiño celestial. Arvilly lo cuenta con humor: se alinearon los astros. Y el lugar, a cinco cuadras del estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors y a diez de la Casa de D10s, es hoy un rincón de culto para los maradonianos.
Cronología
- 1986: año de la foto de Maradona con la pelota sobre la frente y la camiseta azul de la Selección, previa a la final con Alemania, que hoy cuelga en el café. La tomó el fotógrafo Jorge Durán.
- Hace más de treinta años: Arvilly era mozo en un restaurante italiano al que Maradona fue a comer pastas. Conserva una foto con él.
- Mediados de la década de 2000: Arvilly entrevistó a Maradona, ya retirado, en el Hotel Intercontinental y en la casa de Alejandro Mancuso, durante el Showbol.
- 2020: murió Rubén, el padre de Arvilly, el mismo año en que murió Maradona. Mirta, su madre, no pudo hacerse cargo sola del local de ropa.
- 2025: el local, alquilado a un amigo, se usó como depósito hasta este año.
- 14 de octubre de 2025: Arvilly estaba a punto de devolver la llave al dueño cuando se cruzó con Villanueva y le propuso asociarse en algún emprendimiento.
- 15 de octubre de 2025: el sueño con Maradona y la decisión de abrir el café.
- Febrero: Astros Café abre sus puertas.
Un local con historia familiar
El espacio no es cualquiera. Allí funcionó durante más de veinte años el negocio de ropa de los padres de Arvilly, Rubén y Mirta. «Mi viejo Rubén, junto a mi mamá Mirta, tuvieron un local de ropa durante más de veinte años en este mismo lugar», recuerda. Tras la muerte de su padre, el local pasó a ser depósito de un amigo hasta 2025.
Arvilly nació y creció en La Paternal, donde vio por primera vez a Maradona en una cancha, y asegura que de sus padres comerciantes no heredó vínculo alguno con la gastronomía. Por eso valora tanto a su socia: «Este lugar es posible gracias a mi socia Laura Villanueva, sin ella no lo hubiera podido lograr». Cuando empezaron la obra, el local ni siquiera tenía baño.
Hoy los dos se reparten los turnos, atienden y sirven ellos mismos. «Por ahora la mano viene así y estamos felices, aunque no es nada sencillo», admite Arvilly. Apuestan por el café de especialidad y la pastelería, y quieren que el lugar sea de culto para los maradonianos.
Un santuario hecho por los vecinos
La decoración mezcla piezas propias y regalos de clientes. En la pared hay un mural de Maradona barbado, con los ojos cerrados, tomando un café. La imagen la creó Giovanna, la hija de Arvilly, con ayuda de inteligencia artificial, y la pintó la muralista Katherina Bulacio, amiga de Villanueva. «Es como el sello del lugar, el aspecto distintivo», explica el periodista.
También hay una foto de Maradona con lentes oscuros de su etapa como técnico de los Dorados de Sinaloa, una silueta a tamaño real de cuando jugaba en Argentinos Juniors y un cuadro temático cedido por César, dueño del museo Casa de D10s. En los individuales se leen frases atribuidas a Maradona, como «La pelota no se mancha» o «Quiero volver a ser Diego Armando Maradona».
Pero lo que más define al café son las aportaciones de la gente. Un cliente veterano regaló una taza con la cara del Diez y propuso ponerla «en el santuario». Otro mostró la foto de 1986 y reveló ser su autor: «La imagen la tomé yo, me llamo Jorge Durán». Y añadió: «Acá pasan cosas parecidas muy seguido. Muchos vecinos se pegan una vuelta y dejan algo alusivo a Maradona o alguna historia».
Según Arvilly, llegan muñecos de crochet, una lata de una bebida energizante llamada Maradona y fotos souvenir, y ya le han prometido una camiseta de los tiempos del Nápoli. Incluso pasaron por allí Ana López Maradona, hermana mayor del futbolista, con su hijo Daniel, y Hernán López Muñoz, sobrino nieto que juega en Argentinos. Arvilly sueña con que algún día vayan Dalma y Gianinna: «Sería glorioso, me muero».
El momento actual: un cumpleaños en comunidad
El viernes en que se publica la entrevista, Maradona habría cumplido 66 años, y el café lo celebra a lo grande. Desde la mañana, un parlante recordará relatos de jugadas y goles, además de canciones sobre el Diez. Por la noche, el cantante Gustavo Urkel tocará en vivo temas como «La mano de Dios», de Rodrigo; «Maradó», de Los Piojos; «La vida es una tómbola», de Manu Chao, y «Para siempre Diego», de Los Ratones. Están invitados todos los vecinos que quieran cantarle el feliz cumpleaños.
Para Arvilly, que conduce con Pablo Ladaga el ciclo radial Vida de sábado, dedicado cada semana a una historia de Maradona, el cariño viene de lejos. Lo entrevistó cara a cara un par de veces y dice no olvidar «lo que irradiaba su aura». Y lo resume así: «El maradoniano lo siente vivo, lo sentimos en cada rincón».
El café sigue en construcción. «Es un orgullo que en tan poco tiempo hayamos podido darle personalidad al lugar. No es sencillo y queda mucho para hacer», dice Arvilly. Ese sueño, que él mismo reconoce «incomprobable», ya tiene mesas, taza y estrella.
Por la redacción de GUAY.news.





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