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Curiosidades

Por qué tu perro mueve el rabo y qué te está diciendo

Mover el rabo no siempre es alegría: la altura, la velocidad y el lado de la cola revelan qué siente tu perro.

Perro mediano moviendo el rabo con alegría en un jardín mientras mira a su dueño

Cuando un perro mueve el rabo, casi todo el mundo piensa lo mismo: está contento. Es uno de los gestos que más asociamos a la alegría y a la amistad entre personas y perros. Pero la ciencia del comportamiento canino cuenta una historia más rica. Ese meneo tan familiar puede expresar entusiasmo, duda, sumisión o ganas de pedir algo. Hasta el lado hacia el que se balancea la cola dice cosas distintas.

Entenderlo tiene premio. Leer bien la cola ayuda a captar señales que pasan desapercibidas incluso a los dueños más atentos. Y una investigación de la Universidad de Turín, en Italia, plantea una idea curiosa: quizá los humanos elegimos, sin darnos cuenta, a los perros que más movían el rabo, porque ese movimiento rítmico nos atrae igual que el ritmo de la música.

Vamos por partes. Qué dice la cola, por qué la mueven más delante de nosotros, qué tiene que ver el cerebro y cómo pudo influir nuestra especie en todo esto.

La cola, las «manos» del perro

Los perros usan la cola para comunicarse. Lo hacen con las personas y también con otros perros. La razón es sencilla: los ladridos, los gruñidos y el resto de vocalizaciones tienen una capacidad limitada para transmitir sentimientos. Un ladrido puede avisar, pero no siempre matiza. Por eso el lenguaje corporal pesa tanto en su forma de expresarse.

Algunos especialistas lo comparan con algo muy nuestro. Para un perro, la cola sería parecida a los gestos que hacemos con las manos cuando hablamos. Igual que una persona acompaña sus palabras moviendo los brazos o señalando, el perro acompaña su estado de ánimo con la posición y el movimiento de la cola. No hace falta que emita ningún sonido: la cola ya está hablando.

Esta comparación ayuda a entender por qué el meneo no tiene un único significado. Un gesto con la mano puede ser un saludo, una advertencia o una duda según el momento. Con la cola pasa lo mismo. Lo que cuenta es cómo se mueve, a qué altura está y en qué situación aparece.

Qué significa cada posición y cada movimiento

Los especialistas en comportamiento canino distinguen varias señales básicas. Son una buena guía para empezar a «traducir» a un perro:

  • Cola erguida: dominancia.
  • Cola horizontal: neutralidad.
  • Cola baja: sumisión.
  • Cola moviéndose rápido: entusiasmo.
  • Cola moviéndose despacio: duda o sentimientos encontrados.
  • Cola girando en círculos: felicidad extrema.

La lista desmonta la idea de que todo meneo es alegría. Un perro que mueve la cola despacio no está necesariamente feliz: puede estar dudando, con emociones contradictorias ante algo que no termina de entender. En cambio, cuando la cola gira en círculos, la señal es la de una felicidad extrema. Entre ambos extremos hay una gama amplia de matices.

La altura también cuenta. Una cola erguida transmite dominancia, una horizontal indica neutralidad y una baja expresa sumisión. Combinar las dos pistas, la posición y la velocidad, permite leer mejor lo que siente el animal en cada momento.

Conviene tomar estas señales como una orientación. La propia comparación con los gestos humanos lo deja claro: igual que nuestras manos, la cola se entiende mejor cuando se mira el conjunto de la situación.

Mover el rabo para pedir

Hay otro detalle revelador. Los perros suelen mover más la cola cuando hay una persona delante. Esto sugiere que el gesto puede funcionar como una señal de que el animal quiere algo. Además de expresar una emoción, la cola también serviría para comunicar un deseo a quien tiene al lado.

Pero no todo es social. El meneo aparece también ante estímulos que nada tienen que ver con personas ni con otros perros, como la comida, los ventiladores o las bolsas de plástico. En estos casos, se cree que el movimiento de la cola refleja emociones positivas y entusiasmo. Quien haya visto a un perro delante de su plato lo reconocerá enseguida.

Derecha o izquierda: el cerebro también habla

Uno de los datos más curiosos tiene que ver con la dirección. Los perros expresan emociones distintas según el lado hacia el que mueven la cola.

Un meneo hacia la derecha lo activa el hemisferio izquierdo del cerebro y se asocia sobre todo a emociones positivas. Un meneo hacia la izquierda, activado por el hemisferio derecho, se relaciona más con estímulos que hacen que el perro quiera retroceder, como situaciones de agresividad o encuentros con perros más grandes.

Este matiz cambia la forma de mirar a un perro. Dos meneos que a simple vista parecen iguales pueden esconder emociones opuestas. Uno puede indicar que el animal está a gusto. El otro, que algo le incomoda y preferiría alejarse. La diferencia está en un detalle que casi nadie observa: hacia qué lado se inclina la cola.

Es una pista más de que el gesto está ligado a cómo el cerebro del perro procesa lo que está viviendo. La cola funciona como una ventana a esas emociones, siempre que sepamos dónde mirar.

Una historia que escribimos juntos

¿Por qué los perros mueven tanto la cola? Parte de la respuesta podría estar en nosotros. Los estudios muestran que los lobos no mueven la cola con tanta frecuencia como los perros. Y que los cachorros de perro empiezan a hacerlo antes que los cachorros de lobo.

Esto podría indicar que la reacción humana fue importante en la evolución de los perros. Las personas solemos responder cuando un perro mueve la cola. Así, los perros podrían haber evolucionado para mejorar esa conducta. Tenía sentido: conseguir el cuidado de los humanos desde muy pequeños era importante.

Llama la atención el dato de los cachorros. Que los perros empiecen a mover la cola antes que los lobos encaja con esa hipótesis: un cachorro que se comunica pronto con las personas tiene más opciones de recibir su atención desde el principio.

La investigación de la Universidad de Turín va un paso más allá. Sus autores sugieren que los seres humanos pudimos haber seleccionado, de forma consciente o inconsciente, a los perros que más movían la cola a la hora de domesticarlos. ¿El motivo? Reaccionamos al carácter rítmico de ese movimiento de la misma forma en que reaccionamos al ritmo de la música.

La idea es bonita. Si los investigadores italianos están en lo cierto, la cola que hoy nos saluda al llegar a casa sería en parte fruto de una larga relación entre especies. Los perros movían el rabo, a nosotros nos atraía ese compás y esa preferencia fue moldeando a los compañeros que tenemos hoy.

Hablar a distancia y entenderse mejor

Entre perros, la cola cumple además una función práctica. Su movimiento se ve desde lejos, así que les permite comunicarse sin estar cerca. Y mantener esa distancia es importante para reducir los conflictos.

Un perro puede enviar una señal antes de acercarse a otro, y el otro puede leerla sin necesidad de un encuentro cara a cara. Es un sistema de aviso que ayuda a que la convivencia sea más tranquila cuando dos perros se cruzan.

Para quien convive con un perro, todo esto tiene una lectura muy práctica. La próxima vez que el animal mueva el rabo, merece la pena fijarse en tres cosas: la altura de la cola, la velocidad del movimiento y el lado hacia el que se balancea. Con esas tres pistas es más fácil saber si está entusiasmado, si duda, si algo le hace querer retroceder o si simplemente está tranquilo.

También conviene mirar qué está pasando alrededor. Si mueve más la cola cuando una persona está delante, puede que esté pidiendo algo. Si lo hace ante la comida o ante un objeto que le llama la atención, probablemente esté expresando entusiasmo. Y si la cola se queda baja, el mensaje es de sumisión.

Nada de esto le quita magia al gesto. Al contrario. Saber que la cola equivale a nuestras manos cuando hablamos, que el cerebro influye en hacia qué lado se mueve y que quizá fuimos nosotros quienes favorecimos a los perros más expresivos hace que el meneo resulte todavía más interesante. Es una conversación constante entre dos especies que se entienden cada vez mejor.

La próxima vez que un perro gire la cola en círculos al verte llegar, ya sabes lo que significa: según los especialistas, es la señal de una felicidad extrema. Y esa sí que es una buena forma de empezar el día.

El experimento de Trento: los perros también leen la cola

Lo de la derecha y la izquierda tiene origen concreto. Un equipo del Centro Mente y Cerebro de la Universidad de Trento, en Italia, lo describió en un estudio publicado en 2007. Quedaba una pregunta en el aire: ¿lo notan también otros perros?

Para responderla, el mismo equipo enseñó a varios perros vídeos de otros canes que movían la cola hacia un lado o hacia el otro. Cuando el rabo se movía a la izquierda, el ritmo cardíaco del perro que miraba subía y el animal se mostraba ansioso. Cuando se movía a la derecha, se quedaba relajado. El trabajo se publicó en la revista Current Biology.

«La dirección en la que mueven la cola los perros importa», resume el investigador Giorgio Vallortigara. Él no cree que lo hagan a propósito: sería una respuesta automática del cerebro. Y ve aplicaciones prácticas: acercarse desde la izquierda o desde la derecha «podría ser eficaz para los veterinarios durante las visitas de los animales».

Un gesto que aparece pronto

Según responsables veterinarios de Purina, el meneo es un comportamiento instintivo que se desarrolla entre las tres y las cuatro semanas de edad, según la raza. La cola, además, ayuda a mantener el equilibrio y a girar rápido cuando el perro corre detrás de una pelota. Un último detalle: cada raza tiene su propia posición de descanso de la cola, así que conviene conocerla antes de decidir si va alta o baja.

Preguntas frecuentes

¿Mover el rabo significa siempre que el perro está contento?

No. Según los especialistas, una cola que se mueve rápido indica entusiasmo y una que gira en círculos, felicidad extrema, pero un movimiento lento expresa duda o sentimientos encontrados.

¿Importa hacia qué lado mueve la cola?

Sí. El meneo hacia la derecha, activado por el hemisferio izquierdo del cerebro, se asocia a emociones positivas. Hacia la izquierda se relaciona con estímulos que hacen que el perro quiera retroceder, como la agresividad o encontrarse con perros más grandes.

¿Por qué los perros mueven más la cola que los lobos?

Los estudios apuntan a que la reacción humana fue importante en su evolución. Una investigación de la Universidad de Turín sugiere que pudimos seleccionar a los perros que más movían la cola porque reaccionamos a ese ritmo como a la música.

¿Para qué sirve la cola entre perros?

Su movimiento se ve desde lejos, lo que les permite comunicarse sin acercarse. Mantener esa distancia ayuda a reducir los conflictos.

Por la redacción de GUAY.news.

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