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Medio ambiente

Un denso bosque de algas en Bolonia da esperanza al erizo

Científicos del IFAPA graban en Bolonia un bosque de laminarias de más de cuatro metros, señal de salud marina y esperanza para el erizo.

Bosque submarino denso de algas laminarias que se elevan desde el fondo rocoso, con luz filtrándose desde la superficie.

El fondo marino del Estrecho de Gibraltar guardaba una sorpresa. Frente a las costas de Bolonia, un equipo de científicos del Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) ha localizado un extenso bosque de algas laminarias de gran tamaño y enorme densidad, hasta ahora desconocido. Las imágenes subacuáticas del hallazgo han sorprendido y emocionado a los propios investigadores.

Más allá de la belleza de las imágenes, el descubrimiento se interpreta como un síntoma de salud ambiental y abre una puerta a algo que muchos echan de menos en las costas andaluzas: ver de nuevo erizos de mar de forma habitual.

Contexto y antecedentes del proyecto

La captura de erizos de mar está vedada en Andalucía desde 2023 por el riesgo de desaparición de la especie en la zona. Esa prohibición ha impulsado la necesidad de investigar tanto el hábitat como la biología de los erizos para diseñar estrategias de recuperación. El hallazgo del bosque de laminarias se produce en ese marco de urgencia ecológica, ofreciendo una posible pieza clave para restaurar el equilibrio del ecosistema costero.

El proyecto de investigación que ha sacado a la luz este bosque marino ha sido impulsado por instituciones públicas y privadas de Portugal, Galicia y Andalucía. La colaboración transfronteriza ha permitido combinar recursos técnicos y científicos, facilitando la captura de imágenes subacuáticas que antes eran imposibles de obtener.

Participantes y financiación del estudio

El equipo principal está formado por científicos del Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), entre los que destaca Alejandro Bernal, del centro del IFAPA de El Toruño (El Puerto de Santa María). Junto a él, participan investigadores de instituciones públicas y privadas de Portugal y Galicia, aunque los nombres concretos de esas entidades no se detallan en la información disponible.

El apoyo económico y logístico proviene de los mismos organismos que impulsan el proyecto, lo que ha permitido la realización de inmersiones, la grabación de vídeo de alta resolución y el posterior análisis de los datos obtenidos en el laboratorio de El Toruño.

Qué cambia

Hasta ahora, estos bosques marinos no se conocían. El proyecto de investigación que los ha sacado a la luz, impulsado por instituciones públicas y privadas de Portugal, Galicia y Andalucía, ha permitido grabar imágenes subacuáticas de unas algas que, según los investigadores, destacan por su tamaño y por la densidad con la que crecen.

Así lo describe Alejandro Bernal, científico del centro del IFAPA de El Toruño, en El Puerto de Santa María: «Algas de gran longitud que superan incluso los cuatro metros y bosques muy densos, auténticos bosques marinos que nos recuerdan a los bosques terrestres y que desempeñan una función muy similar».

La comparación con los bosques de tierra firme no es casual. Según las fuentes, el bosque de laminarias cumple un papel parecido al de aquellos y su presencia se considera un indicador de buen estado del ecosistema. Los datos disponibles no detallan la especie concreta de alga ni la profundidad a la que se encuentra, pero sí confirman que se trata de un bosque extenso y de ejemplares de gran porte.

Importancia ecológica de los bosques de laminarias

Los bosques de laminarias actúan como auténticos pulmones submarinos, capturando carbono y ofreciendo refugio a múltiples especies. En este caso, su densidad y extensión sugieren que el hábitat es lo suficientemente robusto como para sustentar poblaciones de erizos de mar, que dependen de las algas para alimentarse y protegerse de depredadores.

La monitorización de estas poblaciones de algas permitirá hacer un seguimiento de su estado de conservación y, a la vez, de cómo evolucionan los erizos. Esa doble observación es fundamental para validar la hipótesis de que la presencia de un bosque de laminarias favorece la recuperación de los erizos en las costas andaluzas.

A quién beneficia

El primer beneficiado es el propio ecosistema del Estrecho, cuya buena salud se refleja en estas praderas submarinas. Pero el hallazgo tiene también una lectura que afecta a las poblaciones de erizos de mar de las costas andaluzas, hoy en una situación delicada.

La captura de erizos de mar está vedada en Andalucía desde 2023 por el riesgo de desaparición de la especie en la zona. Mientras el bosque de algas se estudia, los investigadores analizan en paralelo la población local de erizos. La monitorización de las algas permitirá hacer un seguimiento de su estado de conservación y, a la vez, de cómo evolucionan los erizos.

El vínculo entre ambos aspectos es precisamente lo que despierta el optimismo: el bosque de laminarias podría relacionarse con la recuperación de las poblaciones de erizos en las costas andaluzas. Se trata de una posibilidad que apuntan las fuentes, no de un resultado confirmado, y de ahí que el trabajo científico sea ahora tan importante.

Desafíos y perspectivas para la recuperación del erizo

En las instalaciones de El Toruño, en El Puerto de Santa María, avanza una investigación, recién iniciada, sobre la reproducción y el cultivo de erizos. El objetivo es contribuir a que la especie se recupere en la zona. Los investigadores están todavía en fase piloto, por lo que no se han indicado plazos concretos para la puesta en marcha de cultivos a gran escala.

Los próximos pasos pasan por mantener el seguimiento del estado de conservación de las algas y de las poblaciones de erizos, y por seguir progresando en el cultivo de estos animales. Según el planteamiento de los investigadores, si todo marcha según lo previsto, a largo plazo el erizo de mar volverá a ser habitual en las costas andaluzas.

No se han indicado plazos concretos, y conviene tomar esa perspectiva con cautela: se trata de una expectativa condicionada, no de un hecho consumado. De momento, lo seguro es que el Estrecho esconde un bosque marino que nadie había visto y que los científicos tienen ahora la oportunidad de estudiar para entender mejor cómo cuidar el litoral andaluz.

Por la redacción de GUAY.news.

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