Todo empezó en diciembre de 2023, en la playa de Rhosneigr, en la isla de Anglesey, al norte de Gales. Meg, una labradora negra, paseaba por la arena cuando encontró a una tortuga prácticamente inmóvil. El animal estaba paralizado por el frío, una condición conocida como «cold stunning» o aturdimiento por frío. Pesaba menos de un kilogramo.
Aquella tortuga, bautizada como Rhossi, es un ejemplar de tortuga lora (Lepidochelys kempii), una especie catalogada en peligro de extinción. Hoy está en Houston, Texas, tras un viaje de unos 8.000 kilómetros pensado para devolverla algún día al golfo de México. Todavía no se ha liberado, y conviene contar con precisión hasta dónde llega la buena noticia.
Lo que se sabe
Rhossi pertenece a la tortuga marina más pequeña del mundo. Su hábitat principal está en el golfo de México, aunque algunos ejemplares jóvenes pueden desplazarse hacia el Atlántico y ser arrastrados por las corrientes oceánicas lejos de su distribución habitual. Es una explicación plausible de cómo acabó en aguas británicas, donde el frío resulta letal para estos reptiles.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que temperaturas inferiores a unos 10 °C pueden hacer que estas tortugas pierdan movilidad, dejen de nadar y desarrollen complicaciones potencialmente mortales. Ese fue el estado en el que Meg la encontró.
Al llegar a Anglesey Sea Zoo, el centro de recuperación que la atendió en Gales, Rhossi pesaba aproximadamente 900 gramos. Estaba debilitada y necesitaba recuperar de forma progresiva una temperatura corporal compatible con el funcionamiento de su organismo. Según el comunicado oficial del zoológico de Houston, los especialistas de Anglesey Sea Zoo consiguieron estabilizarla y mantuvieron el tratamiento durante más de dos años. La recuperación debía incluir las condiciones necesarias para sobrevivir en libertad: alimentarse de forma autónoma y desenvolverse correctamente en el agua.
El resultado se mide en la báscula: tras el tratamiento, Rhossi alcanzó aproximadamente 21 kilogramos, frente a los 900 gramos con los que llegó.
El 10 de agosto de 2026 comenzó el gran traslado. Rhossi viajó desde Gales hasta Londres mediante una operación que combinó un helicóptero y transporte terrestre. Desde la capital británica embarcó en un vuelo transatlántico de carga con destino a Houston. En total, el trayecto fue de unas 5.000 millas, equivalentes a unos 8.000 kilómetros, y exigió coordinar a veterinarios, especialistas en conservación y equipos de transporte.
En Estados Unidos, un equipo veterinario encabezado por Joe Flanagan, especialista que regresó temporalmente de su retiro para colaborar en el caso, examinó a la tortuga. Los primeros resultados fueron alentadores: Rhossi nadaba activamente, mostraba buena condición física y respondía correctamente a los estímulos. El Houston Zoo publicó su evaluación el 14 de agosto de 2026.
Lo que falta por saber
La evaluación incluye un matiz importante. Una tomografía computarizada reveló indicios de una neumonía persistente, posiblemente relacionada con su exposición anterior al frío. Es una posibilidad apuntada por los especialistas, no un diagnóstico confirmado sobre el origen del problema. Los veterinarios seguirán observando su evolución y administrarán tratamientos si resultan necesarios antes de autorizar su liberación.
Por eso no puede afirmarse que Rhossi haya regresado al mar. El objetivo declarado es devolverla al golfo de México, pero no consta una fecha concreta para la liberación, y la última actualización oficial a la que remiten los hechos es la del 14 de agosto. Su regreso al océano depende de la evolución de la neumonía y de la autorización de los veterinarios de Houston.
Hay además detalles que no se pueden precisar. No consta la fecha exacta en que Rhossi llegó a Anglesey Sea Zoo, de modo que tampoco puede fecharse con exactitud el inicio de su tratamiento. Algunos resúmenes del caso hablan de un rescate de «casi tres años», mientras que el relato detallado se limita a «más de dos años»: lo seguro es que el tratamiento fue largo, pero no puede darse una duración exacta.
Por qué importa esta tortuga
La historia de Rhossi sirve de ventana a la situación de su especie. Según la NOAA, las principales amenazas de la tortuga lora son la captura accidental en redes pesqueras, la degradación de las playas de anidación, la contaminación y los cambios ambientales. Además, aproximadamente el 95 % de sus nidos se concentra en las costas de Tamaulipas, en México, lo que da idea de lo localizada que está la especie.
Que una sola tortuga haya llegado hasta Texas es el resultado de una cadena de esfuerzos que involucró a centros de recuperación, veterinarios, pilotos y organizaciones de conservación de dos continentes, y que empezó con el paseo de una perra en una playa galesa. Según los textos disponibles, la supervivencia de Rhossi muestra la importancia de esa coordinación para una especie amenazada.
Lo documentado hasta ahora es que Rhossi sobrevivió, creció desde menos de un kilogramo hasta los 21 y logró regresar a la región donde vive su especie. Lo que falta, y es lo más esperado, es verla volver al agua del golfo de México.
Por la redacción de GUAY.news.





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