Dos jóvenes investigadoras del Museo Field de Chicago han descrito una nueva especie de protoanfibio que vivió hace unos 309 millones de años en lo que hoy es Illinois (Estados Unidos). La han llamado Jeanerpeton mazonensis en honor a sus madres, que se llaman las dos Jean. El nombre significa algo así como «el reptador de Jean del arroyo Mazon».
Payton Kohlberg y Allison Sefcovic son las autoras principales del estudio, publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology. Ambas formaron parte del programa de becas Mujeres en la Ciencia del museo, que busca impulsar carreras científicas entre jóvenes.
Un fósil mal clasificado durante años
El ejemplar lo encontró hace años un coleccionista aficionado, que lo donó al museo. En un primer momento se asignó a Amphibamus grandiceps, una especie bien conocida en la zona. Con el tiempo, esa especie se convirtió en lo que los paleontólogos llaman un «taxón cajón de sastre»: un grupo donde se reúnen restos parecidos sin pruebas suficientes de que pertenezcan a la misma especie.
«Lo que estamos descubriendo en la colección del Museo Field es un conjunto de elementos que históricamente se agrupaban en este taxón», explica Cam So, investigador posdoctoral y coautor del trabajo. El equipo reunió pruebas suficientes de que este animal tenía una anatomía distinta. «Con esta publicación, sacamos oficialmente a Jeanerpeton de este taxón», añade.
Un yacimiento que conserva lo blando
Hace más de 300 millones de años, durante el Carbonífero, la zona de Chicago era un delta fluvial pantanoso lleno de animales terrestres primitivos, insectos gigantes y especies acuáticas. Los sedimentos se acumulaban tan deprisa que sepultaban a los organismos y los conservaban con un detalle poco habitual. Por eso Mazon Creek es uno de los yacimientos fósiles más ricos de esa época.
«Lo realmente fascinante de Mazon Creek es que conserva todos estos detalles inusuales, como las almohadillas de los dedos de los pies y los contornos del cuerpo».
Así lo resume Sefcovic. En la piedra se aprecian escamas de la espalda, pequeñas costillas ventrales llamadas gastralias e impresiones de los ojos. El animal tenía forma de salamandra, pero era achaparrado y rechoncho como una rana. Los investigadores lo consideran un antepasado temprano de los anfibios actuales.
Perder el miedo a lo desconocido
Para Kohlberg, el proyecto fue también un aprendizaje personal. «Antes de trabajar en el Laboratorio Mann, no sabía mucho de paleontología», reconoce. Según cuenta, la experiencia le enseñó que «es posible superar ese miedo con esfuerzo». El laboratorio lo dirige Arjan Mann, conservador de peces fósiles y primeros tetrápodos del museo.
El hallazgo muestra el valor de revisar las colecciones de los museos: un fósil guardado durante años escondía un animal que nadie había descrito.
Por la redacción de GUAY.news.





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