Un operario del aparcamiento de la estación del AVE Joaquín Sorolla, en València, localizó el miércoles, sobre las ocho de la mañana, a un hombre de 52 años con el cuerpo dentro del maletero de un coche y las piernas apoyadas en el suelo. No respondía a ningún estímulo. Lo que sucedió después fue una cadena de gestos rápidos y coordinados que, según le trasladaron desde el hospital a los agentes, le ha salvado la vida.
Por la zona pasaban en ese momento tres policías nacionales que prestan servicio en el DNI móvil y se dirigían en coche hacia la localidad de Chelva. El operario les pidió ayuda y los agentes se detuvieron de inmediato.
Un aparcamiento, un operario atento y tres policías de paso
El escenario era el aparcamiento de la estación Joaquín Sorolla, un lugar de tránsito diario donde nadie espera encontrarse una emergencia así. Que el hombre fuera visto a tiempo se debe, en primer lugar, al operario que lo localizó en el interior del vehículo y no dudó en buscar ayuda al ver que no reaccionaba.
Los tres policías comprobaron que el hombre estaba inconsciente y presentaba signos de hipoxia, es decir, de falta de oxígeno. No esperaron a que llegaran más medios: empezaron a asistirle de manera coordinada, con la supervisión telefónica del 112, y le practicaron la maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP). Lo hicieron relevándose entre ellos para mantener el ritmo de las compresiones sin interrupciones.
Al mismo tiempo, los agentes comunicaron al 091 la situación de urgente necesidad de asistencia sanitaria, de modo que los servicios de emergencia pudieran movilizarse cuanto antes.
El desfibrilador de la estación y una médica anónima
Mientras los tres policías continuaban con las maniobras de RCP, otro indicativo de la Policía acudió hasta el lugar con un desfibrilador que había en la estación. Disponer de ese aparato a pocos metros resultó clave en una situación en la que cada minuto cuenta.
En ese momento apareció además una ciudadana que se identificó como médica. Fue ella quien colocó el desfibrilador sobre el hombre inconsciente, mientras los policías seguían con las compresiones. Así, la actuación reunió a un operario, a varios agentes y a una vecina con conocimientos sanitarios que se sumó al esfuerzo sin dudarlo.
Poco después llegó un indicativo sanitario movilizado a la estación, que estabilizó al hombre antes de trasladarlo a un centro hospitalario. Allí quedó ingresado en la UCI.
Qué cambia para quienes pasan por la estación
Más allá del desenlace para este hombre, el episodio deja una lección útil para quienes utilizan a diario la estación y su aparcamiento: contar con un desfibrilador accesible y con personas que sepan usarlo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En este caso, el aparato de la estación estuvo a mano en cuestión de instantes y pudo aplicarse mientras la reanimación no se detenía.
También muestra el valor de la coordinación: la supervisión telefónica del 112, el aviso inmediato al 091, el relevo entre los agentes en la RCP y la llegada del equipo sanitario encajaron sin fisuras. La Policía Nacional destaca precisamente esa actuación coordinada de los agentes, que se relevaron en las maniobras y contaron con la ayuda del desfibrilador y de la ciudadana médica.
Desde el hospital indicaron a los agentes que el hombre ha salvado la vida gracias a su rápida actuación, por lo que les dieron la enhorabuena. Es un reconocimiento que comparten los policías, el operario que dio la voz de alarma, la médica que colocó el desfibrilador y el personal sanitario que tomó el relevo.
El hombre, de 52 años, permanece ingresado en la UCI. Su identidad no ha sido facilitada.
Por la redacción de GUAY.news.





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