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Ciencia

Hallan una estrella devorada a 3.500 años luz del centro galáctico

Detectan un agujero negro masivo devorando una estrella a 3.500 años luz del centro de su galaxia gracias a la erupción TDE 2023mfm.

Ilustración conceptual de un agujero negro atrayendo materia y restos de una estrella cercana en el espacio.

Un destello cósmico que revela un agujero negro errante

La astronomía ha sumado un hito trascendental en la comprensión de la estructura del universo. Un equipo internacional de investigación ha detectado y analizado en detalle un fenómeno inusual de destrucción estelar provocado por un agujero negro masivo situado a unos 3.500 años luz (aproximadamente 1,08 kilopársecs) del centro de su galaxia anfitriona. Este evento, registrado oficialmente bajo la denominación TDE 2023mfm, ofrece una demostración práctica de cómo el desgarro de un astro moribundo puede servir para identificar objetos cósmicos gigantescos que, de otro modo, permanecerían invisibles en la oscuridad del espacio profundo.

La inmensa mayoría de los agujeros negros de gran masa habitan de manera fija en el centro de las galaxias. En esas regiones centrales resultan relativamente fáciles de localizar cuando absorben materia circundante y emiten radiación. Sin embargo, cuando estos colosos se ubican en la periferia o lejos del núcleo galáctico y no se encuentran alimentándose de forma activa, apenas emiten luz detectable. El hallazgo del TDE 2023mfm demuestra que las interacciones gravitacionales extremas abren una ventana única para mapear la presencia de agujeros negros errantes en el cosmos.

El fenómeno comenzó cuando una estrella se aproximó demasiado al radio de acción de este agujero negro masivo. La intensa fuerza de marea producida por la gravedad terminó desintegrando la estructura estelar por completo. Parte del material desprendido salió despedido a gran velocidad, mientras que el resto quedó atrapado en torno al objeto denso, generando una erupción extremadamente luminosa detectable en múltiples longitudes de onda a lo largo de meses de observación continua.

El hallazgo inicial y el seguimiento multitelescopio

La primera detección de este destello estelar ocurrió el 28 de junio de 2023 mediante la instalación observacional Zwicky Transient Facility. A partir de esa alerta inicial, diversos equipos de investigación coordinaron una amplia campaña de seguimiento utilizando un conjunto de observatorios de primer nivel internacional. Entre las herramientas empleadas figuraron el telescopio espacial Hubble, la misión espacial Swift, los telescopios Keck y Lick, las misiones de rayos X Chandra y XMM-Newton, y la red de radiotelescopios Very Large Array.

Las observaciones realizadas en los rangos óptico y ultravioleta permitieron monitorizar con precisión la evolución temporal del brillo y la temperatura de la erupción. La espectroscopia óptica identificó una línea de emisión ancha correspondiente al hidrógeno, una firma química que encuadra el fenómeno en la categoría astrofísica denominada TDE-H. Durante el análisis se confirmó que el destello mantuvo una tonalidad azulada y alcanzó temperaturas elevadas, situadas en torno a los 22.000 Kelvin durante más de un mes consecutivo tras alcanzar su punto máximo de luminosidad.

La curva de luz registrada mostró una fase de incremento sostenido hasta alcanzar el pico luminoso, seguida de un paulatino desvanecimiento. El evento permaneció por encima del 50 % de su brillo máximo durante casi 48 días consecutivos. Esta duración y la intensidad del pico guardan una estrecha similitud con las propiedades registradas en otro evento excéntrico fuera de centro denominado TDE 2024tvd, lo que confirma la existencia de una pauta compartida en este tipo de fenómenos descentrados.

Mediciones precisas y ausencia de emisión de rayos X

Gracias a las mediciones de alta resolución obtenidas mediante técnicas ópticas, ultravioleta y de radio, los astrofísicos lograron situar las coordenadas exactas de la erupción a unos 3.500 años luz de distancia del centro de la galaxia nodriza. A través de diferentes métodos de cálculo, el equipo determinó que el agujero negro responsable posee una masa comprendida entre un millón y diez millones de veces la masa de nuestro Sol.

Durante las campañas de observación con telescopios de alta energía no se detectó una emisión clara de rayos X atribuible directamente al desgarro estelar. La única fuente débil de rayos X identificada en la región procedía, según los análisis, del propio núcleo central de la galaxia anfitriona. Los investigadores precisaron que esta falta de señal en rayos X no contradice la naturaleza del evento, puesto que otros eventos de disrupción de marea documentados previamente han mostrado niveles de emisión de rayos X muy tenues incluso varios años después de la destrucción de la estrella.

Una señal de radio diferida y las hipótesis sobre su origen

El estudio del TDE 2023mfm aportó un dato adicional que ha despertado un notable interés científico: la aparición diferida de ondas de radio. A diferencia de otros eventos similares donde las emisiones de radio se detectan casi de inmediato, en este caso no se registró señal inicial alguna. Un flujo débil de radio solo comenzó a ser perceptible unos 991 días después del descubrimiento óptico original, lo que equivale a aproximadamente 2,7 años de intervalo.

Esta emisión tardía evolucionó de forma lenta y progresiva. Los astrofísicos sugieren que la señal de radio podría estar generada por un flujo saliente de materia expulsado tiempo después del colapso estelar inicial. No obstante, los científicos señalan que las variaciones en la densidad del gas circundante o la perspectiva desde la cual se observa el evento desde la Tierra también podrían explicar este comportamiento poco habitual.

En cuanto al motivo por el cual un agujero negro masivo se halla desplazado a 3.500 años luz del núcleo galáctico, los investigadores manejan varias explicaciones teóricas sustentadas por los datos:

  • Proceso de fusión galáctica menor: la galaxia principal pudo haber absorbido a una galaxia más pequeña en el pasado. Los datos revelan una tenue población estelar en la misma ubicación del agujero negro, con una masa estimada entre diez millones y cien millones de masas solares, que podría ser el remanente desgastado de esa galaxia menor.
  • Expulsión por interacción gravitacional: el objeto pudo haber sido impulsado fuera del centro debido a interacciones dinámicas de tres o más cuerpos masivos o por el efecto de retroceso tras la emisión de ondas gravitacionales durante una fusión previa.
  • Presencia simultánea de un núcleo activo: debido a que el centro de la galaxia principal mantiene su propio agujero negro detectable a través de un núcleo galáctico activo débil, la hipótesis de la fusión con una galaxia enana resulta una opción sólida y coherente con las observaciones.

Avances para el estudio de la evolución de las galaxias

El análisis integral del TDE 2023mfm, publicado en el repositorio de artículos científicos arXiv, demuestra la utilidad de combinar observaciones en múltiples rangos del espectro electromagnético para cartografiar agujeros negros que pasarían inadvertidos mediante rastreos convencionales. La comunidad científica planea realizar futuras observaciones radioastronómicas de alta resolución espacial, empleando técnicas como la interferometría de muy larga base, para determinar con exactitud el tamaño de la fuente y la estructura del flujo de materia.

El hallazgo y la caracterización de agujeros negros errantes representan una vía directa para comprender mejor cómo se fusionan las galaxias a lo largo del tiempo cósmico y de qué manera evolucionan sus núcleos masivos. Al validar esta metodología basada en la detección de destellos estelares en las afueras galácticas, los astrónomos disponen ahora de una técnica contrastada para seguir localizando estos esquivos objetos y ampliar el conocimiento sobre las dinámicas que rigen el universo.

Publicación científica y análisis del hallazgo

Los detalles sobre el evento TDE 2023mfm quedaron registrados en un artículo académico difundido en el repositorio arXiv el 28 de septiembre. En la presentación de sus resultados, el equipo de investigación destacó que la selección óptica de este evento de disrupción de marea permitió confirmar de manera directa que el fenómeno procede de un agujero negro masivo errante situado en una galaxia de gran tamaño.

Liderazgo investigador y la validación de una nueva técnica

El análisis de este evento astronómico ha contado con la dirección científica de Robert Stein, investigador de la Universidad de Maryland y del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. Stein explicó que el equipo buscaba estos procesos de desintegración estelar como una vía sistemática para localizar agujeros negros supermasivos que habitualmente permanecen invisibles al vagar fuera de los núcleos galácticos. Según el investigador, la confirmación de este fenómeno valida una metodología de observación inédita que permitirá rastrear y descubrir más objetos de estas características en el espacio profundo.

En el marco de esta campaña de seguimiento internacional, la participación del observatorio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA resultó decisiva para monitorizar las emisiones del fenómeno y analizar el comportamiento del material estelar atrapado por la fuerza gravitatoria del objeto masivo.

Nuevas perspectivas para cartografiar el cosmos

La detección de agujeros negros de gran masa en las regiones periféricas de las galaxias planteaba hasta ahora un desafío constante para la astrofísica, dado que estos cuerpos no emiten radiación continua mientras no absorben materia de forma activa. El éxito alcanzado con el seguimiento de esta disrupción estelar demuestra que los rastreos ópticos coordinados con telescopios espaciales facilitan la identificación de poblaciones de agujeros negros errantes que habían permanecido ocultas.

Este avance permite a la comunidad científica disponer de un procedimiento validado para catalogar objetos masivos descentrados, lo que aportará nuevos datos sobre la distribución real de la masa en las estructuras galácticas y sobre las interacciones dinámicas que moldean el universo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el evento TDE 2023mfm?

Es un evento de disrupción de marea detectado en junio de 2023 en el que un agujero negro masivo destruyó una estrella situada a unos 3.500 años luz del centro de su galaxia.

¿Qué masa tiene el agujero negro responsable de la destrucción?

Los cálculos del equipo investigador estiman que la masa de este agujero negro equivale a entre un millón y diez millones de veces la masa del Sol.

Por la redacción de GUAY.news.

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